
Los reflejos de cada elemento se distorsionaban al querer manifestarse ante la vista de su creador, pero el orbe era sólo humo con aire, y todos los colores juegan y se mezclan con el aire para convertirse en un ser.
Yo soy ese ser, el testigo innato del novato creador. Soy el invento de la mutación de las gamas infinitas del orbe reciente. Estoy solo, me encuentro perdido. No sé a dónde ni a qué lugar dirigirme.
Me ha hecho creer ser la misma creatura, pero no la soy. Me he transformado a lo largo de revoluciones mentales y tengo miedo. Me azuzan mis ganas de ver la salida para comenzar a vivir, ¿O vivir es soñar?
¡Que alguien me guie! Sigo flotando buscando el sitio correcto donde me he olvidado. Y no me encuentro.
Alto, algo pasa, mi cuerpo se contorsiona, pero no sé qué es lo que me está pasando. No me rindo y he comenzado la lucha contra el creador. Ha sido dura la hostilidad de este sujeto al mantenerme en este orbe, pero le he derrotado.
Veo un cuerpo a lo lejos, floto con velocidad para poder alcanzarlo, lo he logrado. Me comienzo a convertir de nuevo en humo, el aire se solidifica, me contraigo, y se extingue mi presencia.
