Y no me enseñaron que
lo duro también
se rompe, y más cuando lo desintegro con mis
manos. Se desvanece con eso que hace que me explote, simultáneamente, que fusione
mi sentido polar con la
sangre
que hierve por las arterias.
Y es así que no cambio, que en el espacio continuo aislado, comportándome de manera exógena y con antifaz a los ojos
de la orbe.
Está es
la verdad, es así como actúo, nunca cambiaré,
tendré la consecuencia
de permanecer en la constante de la monotonía, en donde, ni las mas repugnantes tenias querran habitar.
Ahí quedaré.
